martes, 30 de abril de 2013

"Quintrala" no pidió perdón ni disculpas



“Sí, efectivamente sé de la muerte de mi marido y eso lo planeé con Esteban (Escalona)”, dijo la acusada.
La principal inculpada del crimen del militar en retiro, Didier Mansilla Rivera, la esposa, Irma Ovalle Oyarzún, rompió ayer el silencio y habló en la sexta jornada del juicio oral. Existía mucha expectación por lo que iba a declarar, sobre todo de parte de la familia de la víctima, quienes abrigaban la esperanza de que en el epílogo de este proceso judicial se le escuchara pedir perdón. Pero no fue así. Es más, la mujer se mantuvo impertérrita, fría. Desafiante en algunos pasajes y falta de memoria cuando era interrogada por el fiscal o querellante.
Su compañero de fechoría, Sergio Esteban Escalona Chiguay, quien sí pidió perdón al comienzo del juicio, movía la cabeza o se pasaba la mano por el pelo al escuchar que, la mujer que fue su amiga y compañera de trabajo lo inculpaba directamente y le traspasaba toda la responsabilidad a él.
La declaración de la llamada “Quintrala magallánica” marcó la penúltima jornada, ya que el juicio oral concluye hoy con la entrega del veredicto de los magistrados Fabio Jordan, Pablo Miño y Gonzalo Rojas. Este último, como juez redactor, dará lectura a la resolución.
“Todos sufrimos”
“La verdad es que acá estamos todos sufriendo, no sólo la familia de mi marido, también la mía”, partió declarando Irma Ovalle.
“Pero detrás de esto hay una historia y por eso hay cosas que quiero aclarar”. Dio a entender que durante el juicio Esteban (Escalona) se quiso hacer la víctima, “siendo que fue él quien empezó con ésto”.
Contó que un día un compañero de trabajo le dijo cómo no había matado al marido si se llevaban tan mal. “En eso aparece el Esteban y me sigue. Y él empezó con esto. Yo a él no le dije que sí lo quería hacer, fue él quien empezó con esto (el crimen) y me he estado convenciendo de que lo hizo por venganza, porque con todo lo que he escuchado es que cada día más se quería vengar”.
Para la imputada “nada justifica lo que pasó, nada, pero hay cosas que en realidad no son como él las dice, que las voy a ir aclarando en la medida que me vayan preguntando”.
Después sorprendió cuando dijo: “Yo no soy la mujer que acá todos han querido mostrar. Siempre he sido trabajadora y pendiente del resto. Nunca me preocupaba de mí. Siempre del resto y luché mucho por mis hijos. Doy gracias a Dios por los hijos que tengo, que están conmigo. Además, tengo mi familia y muchos amigos y compañeros de mi marido que están conmigo. Todos pensaron que era la blanca paloma que había en el Ejército (refiriéndose a su marido)”.
Las declaraciones de Irma Ovalle no hicieron más que sacar a relucir conflictos y problemas personales, y acrecentar el quiebre de Irma con la familia de Didier.
Muy mal cayó en la familia escucharla decir que su marido “se hacía el mino cuando tomaba unos tragos” y que “cuando el hombre engaña no hablan de él sino que de uno. Tuvo muchas mujeres y obvio que ninguna va a decir que fue su amante, pero el tiempo a mí me va a dar la razón”, señaló desafiante, como dejando en claro que fue víctima de infidelidades y engaños. Además de hechos de violencia intrafamiliar.
Esto formó parte de la estrategia de su abogado defensor, Cristián Opazo, pero ello le fue reprochado por el fiscal Eugenio Campos cuando la interrogó. La pregunta era una sola: “¿por qué nunca denunció?”.
La acusada atribuyó al comienzo a una venganza el crimen de su marido, en alusión a que por su culpa echaron a una compañera de trabajo.
Durante todo el interrogatorio, la mujer eludió responsabilidad y subrayó que “fueron ocurrencias de él”, en alusión a la forma en que Escalona planeó el crimen. Lo responsabilizó directamente de hacerse pasar por mujer, como parte del plan.
Le negó al fiscal Campos haber querido obstruir la investigación, siendo que en la declaración entregada a la SIP de Carabineros surgió como antecedente que le había pedido a Escalona que culpara a una tal Karen.
“Se me metió tanto en la cabeza este tema de matar a mi marido que me motivé a hacer lo que hice. Sólo quería la tranquilidad de mis hijos y la mía, lo que menos me interesaba era la plata”, leyó Irma Ovalle, de un documento que le exhibió el fiscal.
Posteriormente, en otro olvido de la imputada, Campos tuvo que pedir nuevamente un “refresco de memoria”, porque negó haberle ofrecido dinero al acusado. Al leer la declaración que prestó en la SIP se le escuchó decir: “Yo le dije que tenía plata, que podía ser un millón de pesos”.
Durante el contrainterrogatorio, el abogado querellante, Juan José Arcos, le hizo leer otro extracto de la declaración, donde admite que “sí efectivamente sé de la muerte de mi marido y eso lo planeé con Esteban”.
También que el acusado le comentó que veía videos para ver la forma de matar a su marido. Y que fue ocurrencia de él armar un perfil en Facebook con el apodo de “negrita”, para hace caer a la víctima.
Sobre su marido, Irma dijo que “todo lo hacía con astucia” y lo acusó de ser “muy mentiroso”.
Hijos
Los hijos de Didier Mansilla e Irma Ovalle, Víctor y Cristián, fueron presentados como parte de la prueba de la defensa. En sí más bien demostraron un apoyo a la madre y confirmaron que la relación con el padre no siempre fue de las mejores.
Incluso Cristián fue tajante en estrado: “No voy a responder eso”, señaló cuando le preguntaron por qué nunca presentaron una querella, siendo que ellos, como hijos, tenían el respaldo legal para hacerlo como víctimas del crimen de su padre.
Luego, el hermano se negó a responder una pregunta del abogado querellante y no quiso seguir declarando.
El juicio entra hoy a su séptima y última jornada. A tempranas horas comenzará con los alegatos de clausura y posteriormente los jueces se retirarán a deliberar. Esto hace presumir que el veredicto se conocerá después del mediodía.


FUENTE     :   EL PINGUINO

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